Aug 31, 2016

¿Por qué duele la situación de Millonarios?


    Cuando se hace el ejercicio mental de buscar símbolos para las ciudades, como la Estatua de la Libertad en Nueva York, el Cristo Redentor en Río de Janeiro o la torre Eiffel en París, cuesta trabajo particular pensar en uno para Bogotá.

No hay obra de infraestructura alguna que destaque a Bogotá por encima de otras ciudades, es más, lo que siempre sorprende de Bogotá es que sobrevive y se mantiene a flote A PESAR de no tener esto o lo otro. Falta de diseño y mantenimiento viales, completo irrespeto por ríos y humedales, y urbanización desmedida son problemas que aquejan constantemente a la ciudad.

Alguna vez en una tienda de recuerdos vi al Transmilenio... ¡como símbolo! Un sistema que debería avergonzarnos por recordarnos a diario nuestra incapacidad como comunidad para construir un metro, o para aprovechar las vías férreas que cruzan la sabana desde hace siglos como modo y medio de transporte.

¿La formación Guadalupe? Me gustan mucho las montañas, pero siempre han estado allí; no son mérito de los bogotanos, que lejos de cuidarlas han buscado maneras de maltratarlas hasta donde la topografía les permite.

¿Edificios? Si no son los más altos o no tienen una singularidad arquitectónica o simbólica, no tienen sentido de ser puestos como símbolo de una ciudad.

Así pues, para sonsacar una carcajada a los lectores, resulta que lo único que valía la pena resaltar de Bogotá, al menos hasta mediados de los 80s, era el equipo de fútbol de Millonarios: los embajadores, los que fueron alguna vez los mejores del mundo, los que servían de cinta métrica a clubes y selecciones de todo el orbe para saber qué tan bien armados estaban.

Este símbolo adicionalmente tenía como fin noble destacar dos aspectos de la sociedad colombiana que generalmente están subvalorados: el talento humano y la colectividad. Era una idea perfecta, realmente.

Pero ahora es muy tarde, y hasta grosero usar al club como bandera. Independientemente de su suerte, debe este equipo servir como reflexión a los bogotanos para que dejemos de usar a la capital como una tabla de salvamento y nos destaquemos en algo genuino y valioso que podamos mostrarle al mundo.