Cuando se hace el ejercicio mental de buscar símbolos para las ciudades, como la Estatua de la Libertad en Nueva York, el Cristo Redentor en Río de Janeiro o la torre Eiffel en París, cuesta trabajo particular pensar en uno para Bogotá.
No hay obra de infraestructura alguna que destaque a Bogotá por encima de otras ciudades, es más, lo que siempre sorprende de Bogotá es que sobrevive y se mantiene a flote A PESAR de no tener esto o lo otro. Falta de diseño y mantenimiento viales, completo irrespeto por ríos y humedales, y urbanización desmedida son problemas que aquejan constantemente a la ciudad.
Alguna vez en una tienda de recuerdos vi al Transmilenio... ¡como símbolo! Un sistema que debería avergonzarnos por recordarnos a diario nuestra incapacidad como comunidad para construir un metro, o para aprovechar las vías férreas que cruzan la sabana desde hace siglos como modo y medio de transporte.
¿La formación Guadalupe? Me gustan mucho las montañas, pero siempre han estado allí; no son mérito de los bogotanos, que lejos de cuidarlas han buscado maneras de maltratarlas hasta donde la topografía les permite.
¿Edificios? Si no son los más altos o no tienen una singularidad arquitectónica o simbólica, no tienen sentido de ser puestos como símbolo de una ciudad.
Así pues, para sonsacar una carcajada a los lectores, resulta que lo único que valía la pena resaltar de Bogotá, al menos hasta mediados de los 80s, era el equipo de fútbol de Millonarios: los embajadores, los que fueron alguna vez los mejores del mundo, los que servían de cinta métrica a clubes y selecciones de todo el orbe para saber qué tan bien armados estaban.
Este símbolo adicionalmente tenía como fin noble destacar dos aspectos de la sociedad colombiana que generalmente están subvalorados: el talento humano y la colectividad. Era una idea perfecta, realmente.
Pero ahora es muy tarde, y hasta grosero usar al club como bandera. Independientemente de su suerte, debe este equipo servir como reflexión a los bogotanos para que dejemos de usar a la capital como una tabla de salvamento y nos destaquemos en algo genuino y valioso que podamos mostrarle al mundo.
