La canción "La Calle" del grupo Compañía Ilimitada, se me antojaba un poco Ye-yé cuando la escuchaba de niño, pero ahora su mensaje sencillo se me torna poderoso: salir a la calle es justamente lo opuesto a lo que el ciudadano promedio quiere hacer luego de ser bombardeado por los medios noticiosos y las redes sociales. Esta canción va en contra del espíritu extremo del consumismo alimentado por dichos medios, que entienden que una persona atemorizada y aislada compra más.
Y a propósito de lo anterior, nada mejor que repasar la corta entrevista que Michael Moore le realizó a Marilyn Manson en el documental "Bowling for Columbine", donde independientemente de sus intenciones artísticas, muestra que tiene claro el funcionamiento del círculo vicioso de miedo y consumo.
Aún puedo recordar cómo hace mucho, mucho tiempo
esa música solía hacerme sonreir.
Y sabía que si tenía la oportunidad
podría hacer bailar a esas personas
y quizá serían felices por un rato.
¿Crees que la biblia te dará a conocer las reglas del amor
y te hará tener fe en Dios?
¿Ahora crees en el Rock ´n´ roll?
¿Podrá la música salvar tu alma mortal?
¿...y podrás enseñarme a bailar lentamente?
Pues yo sé que estás enamorada de él
porque los vi bailando en el gimnasio,
bailando en calcetines.
Hombre, ahora anhelo romper estas cadenas.
Era una adolescente solitaria y agresiva,
con supersticiones y una camioneta.
Pero fue el día que la música murió
cuando supe que mi suerte se había acabado.
Y comencé a cantar
Adiós, adiós a los sueños de libertad. Conduje mi auto sobre el dique pero no estaba el río. Solo unos muchachos bebiendo whiskey de centeno y cantando "Hoy es nuestro último día, ♫ hoy es nuestro último día ♫ "
Conocí una chica que cantaba con tristeza,
y le pedí que me dijera algo alegre,
pero solo sonrío y miró para otro lado.
Bajé al recinto sagrado
donde había escuchado esa música años atrás
pero el encargado dijo que ya no sonaba más
Pues ahora en las calles los niños gritan,
los amantes lloran, y los poetas sueñan,
pero no se pronuncia una sola palabra
La fe se rompió en pedazos.
Y los tres hombres que más admiraba:
el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo
tomaron el último tren hacia la costa
el día que la música murió
Y comenzamos a cantar
Adiós, adiós a los sueños de libertad. Conduje mi auto sobre el dique pero no estaba el río. Solo unos muchachos bebiendo whiskey de centeno y cantando "Hoy es nuestro último día, ♫ hoy es nuestro último día ♫ " Adiós, adiós a los sueños de libertad. Conduje mi auto sobre el dique pero no estaba el río. Solo unos muchachos bebiendo whiskey de centeno y cantando "Hoy es nuestro último día, ♫ hoy es nuestro último día ♫ "
Comenzamos a cantar
La ciencia ficción destina un capítulo aparte a pronosticar lo que pasaría el día que las máquinas sobrepasen el poder humano y nos subyuguen. Cada vez que se muestran avances en Inteligencia Artificial, se cuestiona inmediatamente su contenido ético y su alcance práctico, todo en pos de procurar mantener el status quo de la sociedad donde el ser humano siga siendo quien mande.
Luego de visitar el Museo de Industrialización temprana en Wuppertal, Alemania, me di cuenta que ese miedo de trasfondo de las máquinas dominando el mundo no tiene nada que ver con el futuro cercano o lejano... ¡Ya ocurrió hace más de 200 años! Fue la revolución industrial: el momento de la historia en la que el ser humano perdió su fe y su perspectiva al contemplar cómo una máquina podía hacer su trabajo decenas de veces más rápido sin quejarse, sin enfermarse, y sin exigir aumentos de salario.
Los males de la sociedad moderna se originaron en esta revolución, y la ciencia ficción se ha limitado a exagerarlos: contaminación, densificación poblacional, migración del campo a las ciudades, epidemias, distanciamiento económico abismal entre clases sociales, explotación infantil, enfermedades laborales, desempleo, pululación de cultos religiosos y falta de tiempo libre para compartir con otras personas.
La ruptura entre el mundo industrializado y el mundo en desarrollo se originó con dicha revolución, siendo los países en desarrollo aquellos más biodiversos y por ende los que perdieron más valía por metro cuadrado cuando se explotaron sus recursos.