Oct 8, 2016

El valle del Wupper


La ciencia ficción destina un capítulo aparte a pronosticar lo que pasaría el día que las máquinas sobrepasen el poder humano y nos subyuguen. Cada vez que se muestran avances en Inteligencia Artificial, se cuestiona inmediatamente su contenido ético y su alcance práctico, todo en pos de procurar mantener el status quo de la sociedad donde el ser humano siga siendo quien mande.

Luego de visitar el Museo de Industrialización temprana en Wuppertal, Alemania, me di cuenta que ese miedo de trasfondo de las máquinas dominando el mundo no tiene nada que ver con el futuro cercano o lejano... ¡Ya ocurrió hace más de 200 años! Fue la revolución industrial: el momento de la historia en la que el ser humano perdió su fe y su perspectiva al contemplar cómo una máquina podía hacer su trabajo decenas de veces más rápido sin quejarse, sin enfermarse, y sin exigir aumentos de salario.

Los males de la sociedad moderna se originaron en esta revolución, y la ciencia ficción se ha limitado a exagerarlos: contaminación, densificación poblacional, migración del campo a las ciudades, epidemias, distanciamiento económico abismal entre clases sociales, explotación infantil, enfermedades laborales, desempleo, pululación de cultos religiosos y falta de tiempo libre para compartir con otras personas.

La ruptura entre el mundo industrializado y el mundo en desarrollo se originó con dicha revolución, siendo los países en desarrollo aquellos más biodiversos y por ende los que perdieron más valía por metro cuadrado cuando se explotaron sus recursos.


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