Bailábamos con los triunfos y las alegrías.
Y el Señor de la Madera hacía bailar con nosotros
al necio como a una marioneta.
Recreaba las tormentas con gritos de júbilo,
la oscuridad con feroz melancolía,
los incendios con feliz codicia.
Bailamos sin parar, y arrojamos al triste hombre necio
a sus devoradores como agradecimiento
-- Fragmento final del manuscrito
de "lo que está por venir"




